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domingo, 21 de mayo de 2017

Mis (cutre) historias del Calderón

A mi me da una pena terrible cuando derriban un recinto deportivo. Y cuanta más historia tengan, más. 

Me dieron penita Sarriá, el Boston Garden, el desastre que han hecho con Vallehermoso y hasta el Saporta... no me va a dar pena pensar que no le queda nada al estadio Vicente Calderón.

Me acuerdo de cómo me impresionaba cuando subíamos a Madrid (los de Pinto a Madrid SUBIMOS, desconozco si por estar al norte o porque efectivamente está más alto) al pasar por debajo del graderío por la M30. No digamos ya cuando íbamos el autobús del cole y los más futboleros empezaban una guerra de cánticos. De aquella Futre mandaba mucho. 

No se me olvida cuando mataron a Aitor Zabaleta, algo que me marcó. No lo podía entender con 16, lo voy a entender ahora con 35... Dos días después del asesinato mis padres me recogían de un concierto en La Riviera... precisamente en el aparcamiento del Calderón porque era fácil llegar. Cómo nos echaron de allí los de seguridad. No estaba el horno para bollos. 

Y en lo profesional... en el Calderón he escrito páginas muy humildes pero que recuerdo con un cariño tremendo. Imborrable aquel Atlético de Madrid- Málaga para Radio Sensación en el mes de enero, con Isabelino Bejarano. Aquellas instrucciones para hacerlo bien del que entonces ya se veía que iba a ser el mejor: Santi Duque.  

Cuando estos años he ido al Manzanares como aficionado siempre me iba la vista hacia la lejanísima tribuna de prensa y recordaba el frío helador, los nervios, el confundir a Torres con Nikolaidis, el no saber acceder a sala de prensa y tener que enseñarle el equipo de radio al policía nacional para que se creyera que esos dos pimpines efectivamente éramos periodistas y no habíamos robado la acreditación - que era una simple entrada con el nombre de nuestra radio-. 

Hice un par de partidos más en el Calderón y ya me sabía la lección: abrigarse bien bien bien. Sigo sin entender aún cómo el director, Mariano Abad, logró aparcar el coche en el túnel de la M30. Periodistas de la vieja escuela, con la jeta por delante. Igualito que los mierdas que buscamos todo en Twitter ahora. Ya. 

La presentación de Salva Ballesta en aquel verano de 2004 de becario en la SER. Esta lamentable foto pertenece a aquel día. Ese verano hice mucho trabajo sucio con el Atleti, pero fue sobre todo en el Cerro del Espino. Esos meses en Gran Vía 32 aprendí más que en 4 años de carrera. 



Volví a pisar el césped del Calderón unos años después. Es uno de los subidones más bestias que recuerdo: logramos colarnos para ver a AC/DC en los bises. En la última gira de los australianos ya me retraté y pagué por mi entrada en grada. Moló mucho, pero no fue ni mucho menos lo mismo. Iremos directos al infierno, por autopista, seguro. 

Alguna vez me prestaban algún abono o lograba incluso las manidas entradas VIP o semiVIP. Lo que me reí en uno de esos palcos de pringaos en un Atleti - Sevilla con un colega que decidió que él iba a ir con el Sevilla jartándonos a cerveza "sin alcohol" y cantándole el gol ganador del Atleti en el minuto 90 en la oreja... 

El Kun y Forlán follándose a Osasuna. Las galopadas de Diego Costa. Messi caminando. El himno de la Champions tapado con insultos o con el himno de Metropolitano. Con mi futuro suegro de vinos prepartido para combatir el frío despues de un Estu-Barça milagroso que nos mete en Copa. Los reencuentros con amigos que no veía nunca porque vivían fuera en partidos importantes en la esquina de La Caixa donde hace años que no hay ninguna Caixa... 

No son para nada grandes historias. Yo no tengo el más mínimo pedigrí atlético, ni tampoco lo busco, no es mi sitio. Pero estas cutre historias son mías. Y las dejo escritas porque si hay algo que me da más pena que cuando derriban templos deportivos es cuando pierdes cosas dentro de tu cabeza. 




miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿De qué partido eres? O la historia futbolera de una señora asturiana

"Que la inspiración te pille trabajando" dijo Picasso.

En mi caso debe ser "con el ordenador a mano y nada más importante que hacer con él que darle forma a la inspiración".

Últimamente escribo pocos textos creativos. Cada vez soy más "community manager" (o qué carajo, en castellano: "gestor de redes sociales") y menos redactor web en mi día a día y eso requiere otras habilidades, otros ritmos, otro lenguaje.

Ojo, que no he dejado de escribir, que posiblemente sea la única cosa que hago medio bien en esta vida. Sigo publicando en Gigantes (estoy muy orgulloso del informe sobre la situación del baloncesto italiano que salió hace dos meses, y tengo otro entre manos: me estoy especializando en otros baloncesto, ya verás, ya...). He publicado unos cuantos en PoblaFM...

... pero otras ideas chulas vienen en el metro y dices "cuando llegue a casa me pongo". Tururú, te llama la lavadora. O el supermercado. O sentarte a tocarte la tripa tras un día de aquí para allá.

Pero, de repente, se enciende una chispa de algo que quieres contar. Y te pilla pudiendo hacerlo.

Voy a ello. Estaba colocando la compra con mi radiocassete puesto. En él, sonando una cinta de varios de esas que me hacía para los viajes. Y suena el "Soy Minero" de Los Nikis. Nada que ver con el de Antonio Molina.


"Soy minero, vivo en Langreo y soy del Sporting de Gijón"...

Y las gaitas de este coreable tema de Los Ramones de Algete me transportan a los años 90. A un lluvioso día de vacaciones bajando en el coche de mis padres de los lagos de Covadonga. 

Paramos a comprar en una tienda de artesanía en una casa al borde de la carretera, si mal no recuerdo una alfombra de piel más digna de un castillo medieval que de una casa noventera. Así son mis padres. Gente clásica a la par que moderna.  

Y tras la compra, la señora mayor que regentaba la tienda nos mira fijamente a mi hermano y a mi. 

- "¿Y vosotros de qué partido sois?".

 Claro, nos quedamos flipando. 

- "Eh... eh...." 

La elocuencia nunca fue nuestro fuerte. 

- "De fútbol, digo"

"Partido" para referirse a "equipo de fútbol". Ole. Es que me acuerdo como si fuera ayer. Nunca he vuelto a oír ese modo de referirse a un club de fútbol. Pero qué interpretación sociológica se podría sacar de esto...

- "Eh... pues... mmm... ¿del Atleti?"

Imagino que dije Atleti, que durante una época larga era el equipo del que eran los chicos de mi clase y a mi abuelo, que fue caminero del Ministerio de Obras Públicas, le caía bien Caminero . O igual dije Real Madrid porque  mi tío era del Real Madrid y Laudrup y Hierro molaban y yo era un veleta porque me daba igual. O yo qué sé qué dije.  

El caso es que la señora medio se me enfada mientras saca unos calendarios de bolsillo del siguiente año noventaypico.  

- "No, no, de qué partido. ¿Sporting u Oviedo?"

Aaamiga, así que era eso.

- "Pues no sé. Danos uno de cada uno".

Jamás en la vida he visto un ejemplo tan extremo de eso que me gusta tanto de "support your local team".  

La señora no concebía que por allí pudiera pasar alguien que no fuera de uno de los dos equipos del pequeño Principado de Asturias.

Y si ahora me pasara lo mismo, ¿qué le diría a la señora? ¿Sporting u Oviedo?

Pues seguramente lo mismo: "Deme uno de cada uno".

En otras rivalidades me gusta tomar partido. Aunque me pillen lejos y obviamente no las exagere como la gente de allí. El deporte sin esas rivalidades pierde mucho aliciente.

Pero en esta... no puedo. Los dos equipos tienen historiones tremendos detrás. Y a mi más que el fútbol, me gustan las historias de fútbol. 

El Oviedo y la reacción de su afición tras el intento de refundación por parte del ayuntamiento, la convivencia con el Oviedo Astur al que los oviedistas llamaban "el Engendro" , los años en tercera división, la humillación de perder en casa contra el filial del Sporting, los hinchas reconstruyendo la ciudad deportiva... ¡es precioso! ¡no se puede odiar a un club así!

El Sporting y su "mareona" invadiendo los campos de segunda durante años, el romanticismo de El Molinón como el último estadio clásico, el ascenso que llega de rebote con chavales de la tierra, Abelardo - ¡años 90 mandan!- en el banquillo rajando de la prensa, la sanción que impide fichar y que los chavales de la tierra saquen el equipo adelante en primera...

Ahora queda que vuelva a haber derbi asturiano dentro de poco. El fútbol más allá de Barça y Madrid, que me aburren mucho, necesita recuperar estos alicientes. Ya han sido demasiados años sin un Oviedo- Sporting. 

Aunque también soy consciente de que es una rivalidad que demasiada gente se toma de forma enfermiza. No se puede pasear tranquilo por Oviedo con una zamarra rojiblanca. Fue el caso de un amigo que vivió allí varios años. Le regaló su hermano la camiseta del Olympiakos, que le hacía una ilusión tremenda. Se la devolvió porque estaba hasta las narices de aguantar que le gritaran cosas desde los coches. Y no precisamente de "qué bonita tu camiseta griega".




martes, 26 de abril de 2016

"One club man award"

Cuando ya temía que el "one club man award" del Athletic de Bilbao que dieron el año pasado a Matt Le Tissier se quedara en "one year award para salir en los papeles"... los vizcaínos se la sacan bien sacada. 

Este año, como leo en esta noticia de "El Mundo", se lo darán al mítico Paolo Maldini, defensa del AC Milan entre 1984 y 2009. Esto significa que cuando empecé a seguir el fútbol ya llevaba una década de rossonero, y cuando dejé de reconocer a los jugadores porque ya no jugaba al PCFútbol él seguía ahí. 

Hacer toda tu carrera en un club tan grande como el Milan es "más fácil" (entre muchas comillas) que en un equipo más humilde, pero siempre está la exigencia del "ya estás acabado no sirves para un club tan grande", la tentación del pre-retiro dorado en EEUU o Emiratos, o la tentación de buscar nuevos retos en sitios donde vayas a jugar más.

Máximo respeto a quienes prefieren triunfar en casa.


miércoles, 20 de abril de 2016

Algunas estampas deportivas neoyorkinas

Llevo unos meses sin aparecer por aquí. Han sido muy intensos por mil y un motivos que no corresponde a este blog narrar.... y no he tenido tiempo para actualizar.

Una de las cosas que hice en este tiempo es viajar a Nueva York. De turismo, ocho días, no había estado nunca. Y saqué tiempo, como no, para hacer algo de turismo deportivo. Dejo algunas estampas.


MADISON SQUARE GARDEN

Primera ronda del "Big East Conference" de la NCAA, con los partidos St John´s- Marquette y De Paul Georgetown. Nivel deportivo... justito. Pero era mi oportunidad de ver el MSG con basket en directo.

El techo del MSG es muy identificativo. 

Las camisetas retiradas y los títulos de los Knicks. 
Ahí dentro va una cerveza, y esa funda de los Knicks es para mantenerla fría. Todo comprado -a precio de oro- en el propio pabellón. 
Las camisetas retiradas de los Ranger de hockey hielo. 
 Algunas imágenes del museo que son los pasillos del primer anillo del MSG. Tremendo.





El particular paseo de las estrellas del MSG tiene algunos nombres de leyenda...

Este es para nota. El que fuera entrenador leyenda de la universidad neoyorkina de St. John´s fue también el responsable del desembarco de muchos buenos jugadores estadounidenses en la liga española en los 70 y 80. 

Yankee Stadium y algunas escenas del Bronx

Dentro del tour "Contrastes de NY", lo primero que se ve del popular barrio del Bronx es el estadio de los Yankees de béisbol, el equipo que más gorras vende del mundo. El nuevo "Yankee Stadium" se construyó, al estilo San Mamés, al lado del antiguo estadio que era de 1929. La condición que les pusieron para hacer estadio nuevo era mantener la estética del antiguo. 

La fachada en cuestión. 

Donde estaba el antiguo Yankee Stadium ahora hay un campo de béisbol "callejero". 

 Un playground del Bronx. 

El logotipo de una escuela pública. 

Queens 

En el Corona Park de los Flushing Meadows del barrio de Queens hay varios recintos deportivos de primer nivel: el estadio Citi Field que acoge principalmente los partidos de los Mets de béisbol - del que no pude hacer foto- y el USTA Billie Jean King National Tennis Center donde se juega el US Open de tenis.
El centro de tenis en cuestión. 

 Brooklyn: los Nets y más

El desembarco de los Nets de la NBA en Brooklyn volvió a poner en el mapa de las grandes ligas estadounidenses al conocido barrio neoyorkino, uno de los que más orgullosos de su identidad está de todo el mundo. Ríase usted del "barrionalismo" vallecano al lado de un señor nacido en Brooklyn. Tuve oportunidad de vivir un partido de los Nets -contra Milwaukee Bucks- en el modernísimo Barclays Center, pero... también de fijarme en algún que otro detallito. 
Pintada recordando al equipo de béisbol de los Dodgers campeón en 1955. ¡Se mudaron a Los Angeles en 1957 y los habitantes de Brooklyn les siguen recordando!
En Coney Island está el MCU Stadium, donde juegan los Brooklyn Cyclons, un equipo que juega en verano ligas menores de béisbol y monta mucho circo ya que Coney Island es la playa neoyorkina por definición. 

Los Cosmos de Raúl - y en su día de Pelé- jugaron un par de partidos oficiales de la NASL en el MCU Stadium. 
La fachada principal del Barclays Center destaca sobremanera en el tradicional Brooklyn. 
Desde las entradas baratas se veía de maravilla. Y si no, siempre se puede mirar el videomarcador. 



domingo, 21 de junio de 2015

"Mi Plaza Stadium" (colaboración para Deporte de Calle)

"Desde mi balcón", como el título de aquella infravalorada canción de Reincidentes, puedo ver los días que hace buen tiempo a los críos jugando al fútbol en la plaza, de sol a sol. Con el tendedero, la lavadora y un par de macetas comparto un privilegiado palco VIP en un estadio internacional. Chavalitos, y alguna que otra chavalita, de medio mundo persiguiendo una pelota para intentarla meter entre dos palos, en una portería que aquí, en el estadio internacional que no tiene nombre de aerolínea saudí, tiene incluso palos: esta plaza tiene árboles. No hace falta manchar las chaquetas.

Aunque en el barrio hay un club de fútbol de primera división, el equipo que más partidos suele jugar en el “Mi Plaza Stadium” suele ser el FC Barcelona, con dos o tres Neymar Jr a la vez y algún que otro Messi. Todos pulguitas. No es raro ver al otro Barcelona, el de Guayaquil; o al Steaua de Bucarest que tan mal recuerdo trae a los culés veteranos y que no suena de nada a la mayoría de futbolistas de la plaza. Incluso, como curiosidad exótica, alguna vez se ha visto algún mini Cristiano Ronaldo de blanco o rosa o algún representante del Atlético de Madrid (que nunca sabe qué nombre de jugador poner, porque no le va a durar más de dos años… y eso cuando tienes 10 es un drama).

En ocasiones, para desesperación de la producción televisiva y por supuesto el dueño del bar de la esquina y su inútil cartel de “prohibido jugar al balón”, se juegan a la vez tres o cuatro partidos. Así tenemos por el mismo precio otro deporte, este de riesgo: cruzar la plaza sin verse arrollado por una turbamulta de Neymars junior. 
“A menor edad, más minutos te toca chupar portería” parece una regla fija. Y se ve esfuerzo y algunos detalles de calidad, con regates a rivales, perros, la señora del quinto que recuerdan a Maradona contra Inglaterra o Ronaldo (el gordo, que era el que molaba) contra el Compostela; y tiros a puerta dignos de un pelotón de fusilamiento. Claro, ya podrán con los cancerberitos. 

Pero el tendedero, la lavadora, las macetas y yo coincidimos en cabrearnos y pasar del partido cuando vemos que en el partido alguien intenta ¡engañar al árbitro! ¡Pero si no hay! Pero igualmente, y como ven en la tele del bar o en rojadirecta hacer a sus ídolos, se tiran al suelo a fingir faltas al menor roce, mientras se agarran el tobillo, o la rodilla, o las dos a la vez haciendo la croqueta. Y así logran… ¡perder tiempo! Algo valiosísimo en un partido donde el único reloj es la luz del sol… o que vengan su padres/madres/tutores cabreados porque se enfría la cena a indicar el pitido final. 

Cada quince días, a unas calles se juntan 15.000 amantes del fútbol para ver jugar a otros, mientras los partidos del “Mi Plaza Stadium” continúan, ajenos a las Jemezadas de turno. Incluso en verano, cuando “la roja” pretende repetir gestas que sin Xavi van a repetir cuando yo te diga, el bar saca a la terraza una tele enorme para que más amantes del fútbol vean mientras pagan a precio de oro unas cervezas y unos panchitos a los millonarios orgullos de la nación. Y ay del FC Barcelona, el Barcelona Guayaquil, el Real y el Atlético como uno de sus balones tire una de las jarras de cerveza de los amantes del fútbol. Los días de fútbol está prohibido jugar al fútbol. 

martes, 16 de junio de 2015

¿Y dónde estabas tú cuando el Tamudazo del Rayo?

No voy a colgarme medallas sentimentales que no me corresponden. En fútbol soy simpatizante de varios equipos, sobre todo Atlético de Madrid y Rayo Vallecano, pero no SOY de ninguno en ese sentido de "amor verdadero" que mucha gente siente.

Es algo que me ha permitido disfrutar de grandes momentos futboleros... si bien con algo de distancia que me permite darte cuenta de lo ridículas y necesarias a la vez que son esos momentos de euforia colectiva...

Uno de esas lo recordaba a raíz de una conversación en el muro de Facebook de Carlos Sánchez Blas (durante años y entre otras cosas la voz desde "Vallekanfield" en Onda Madrid) sobre el "Tamudazo" franjirrojo que describe Quique Peinado en su reciente libro "A las armas" (segunda vez que lo menciono en el blog, le voy a tener que pedir royalties). 

Aquel gol que valió la salvación del Rayo en el minuto 92 de la última jornada de la temporada 2011-12 de uno de los pocos futbolistas que pueden presumir de haber ganado títulos en su club de formación. Aquel gol de Tamudo, es de esos goles que recuerdas toda la vida donde lo viviste.

Para mi, al estilo del gol de Iniesta, el cabezazo de Sergio Ramos, o Diego Forlán de doblete en Hamburgo. Goles, todos, que no viví en el estadio y que, cual magdalena de Proust, a mi que soy algo más terrenal, me saben a cerveza.


El "Tamudazo" del Rayo lo viví en Vallecas, el barrio madrileño en el que me he dejado adoptar hace ya un lustro. Ya desde antes de vivir aquí he ido a menudo al estadio. Siempre me gustó el club, de chaval me dejé atraer por todos los topicazos de clase obrera, antifascismo, Ska-P, "todos los fachas fuera de mi barrio" y tal; y fardo de falso pedigrí llevando al campo mi camiseta, que tras 20 años por fin es de mi talla, con la publicidad de flan Dhul. 

He visto partidos en primera, en segunda, y en segunda B (en todas las categorías contra la UD Las Palmas, por cierto). Y casi siempre con entradas de acompañante de abonado y cosas de esas de gorrones... pero aquel día contra el Granada era imposible.

Fuimos a verlo a un bar, a una terraza con tele de una calle paralela al fondo - en Vallecas no hace falta especificar qué fondo, ¡el único que tiene grada!. Un bar rayista: los bocatas tenían nombres de jugadores. Debe ser un coñazo cambiar la carta cada año. 

La gente se iba poniendo nerviosa, claro. Al final la escena era un grupo de desquiciados de pie frente a la pantalla gigante observados por un grupo de gente en las mesas de la terraza. Yo, claro, estaba en el grupo de los desquiciados, cerveza (¿o era "kalimotxo", para hacerlo más rayista todo?) en mano. Mi chica, faltaría más, entre quienes estaban en las mesas, supongo que mirándome su media sonrisa de "qué bien se lo pasa con sus tonterías, déjale". 

Uno de los desquiciados llevaba unos cascos, quizá oyendo a Blas en Onda Madrid, y nos chafaba cada ocasión que se veía por TV en aquellos infartantes últimos minutos.  

Pero justo en el gol se quedó callado. 

El estadio ya había rugido. Los de las mesas lo habían oído.

20 segundos después, rugimos nosotros. Abrazos entre desconocidos (salvo a de los spoilers, le odié mucho), saltos, gente llorando, todos empapados... y yo contentísimo y rugiendo como uno más. 

Hasta fuimos a la fuente de la Asamblea, compramos birras a los lateros y vimos a ¿Pachón? petar una bengala... aunque luego no fue una noche especialmente larga.

La adrenalina del gol, de la masa, me contagia. Al rato, relativizo todo y me siento muy de "ganar es de horteras", quizá intentando forzar una alegría que tampoco es real, que no es sincera como la que veo en otras personas que sí SON del Rayo. Invitándome a una fiesta que he disfrutado, pero no es la mía. 

Incluso pensaba que sí, que lo mismo el Granada bajó los brazos. Que el línier prefirió no levantarlos.

¿Y qué?

Nunca me olvidaré de que el "Tamudazo" lo viví en ese bar de la calle paralela al fondo con un tipo que hacía spoiler de todo... salvo del final. Como debe ser.


lunes, 1 de junio de 2015

Viejos y nuevos conocidos en la Feria del Libro

El pasado sábado me pasé por la Feria del Libro de Madrid. Suelo preferir ir entre semana que hay menos barullo y puedes mirar con más calma los libros, pero ese día firmaban cuatro personas a las que conozco y ver caras conocidas ahí al otro lado, del de "las estrellas", siempre hace ilusión. 

Es curioso e incluso me asusta lo encasillada que está mi vida: a los cuatro escritores les conozco por el entorno Estudiantes... pero  por suerte sólo uno de los libros trataba sobre baloncesto.

Vayamos por riguroso orden de aparición. A Quique Peinado le conozco desde que empecé a ir al Estu y él era el "infiltrado" de la Demencia en la prensa del baloncesto. Entonces ya escribía como ahora: como quiere y de lo que quiere, pero sin innecesaria pomposidad. 

Ahora que es "el televisivo" (y el radiofónico, y el escritor y...) acaba de sacar con Libros del KO un librito sobre el Rayo Vallecano. "¡A las armas!" que se llama y tanto el título como la imagen portada son ya toda una declaración de intenciones. 

El libro en cuestión está dentro de la colección "Hooligans ilustrados" y llamarlo "libro de fútbol" sería mentir. En esa colección, que ya tiene libros sobre el Real Madrid, el Atléti, el Betis, el Zaragoza, el Sevilla... o el Logroñés y el Castellón, prima lo autobiográfico, al estilo "Fiebre en las gradas" y por ahí van los tiros de un libro que se devora en un pis-pas y donde Quique, tan acostumbrado a contar la vida de otros en miles de entrevistas, cuenta la suya con el Rayo como excusa. 

Jacobo Rivero siempre ha estado en todos los fregados, y precisamente de uno de esos nos conocemos: le entrevistamos sobre el CD Lavapiés en el programa de radio "La Pelota Naranja" hará como una década. El baloncesto nos volvió a cruzar en multitud de proyectos estos años.

Y mola ver que su trayectoria los últimos años es un gran ejemplo de ese dicho tan castellano de "a Dios rogando y con el mazo dando" y que supo, por seguir con frases hechas "estar en el momento preciso en el sitio preciso" y sacó al mercado ya el año pasado el primer libro sobre el fenómeno político que ha venido -en principio- a cambiarlo todo: Podemos.

Y de nuevo sobre la formación que lidera Pablo Iglesias va el nuevo libro que estaba firmando el bueno de JKB en la caseta de la editorial Planeta: "Podemos. Objetivo asaltar los cielos". 

No voy a tirarme el pisto: aún no me le comprado y cuando nos acercamos a saludarle ya había pasado su hora de firmas... por ese sábado, que va a estar más días en la Feria.

Tampoco me acerqué a que me firmara Guille Ortiz su último libro baloncestero, el didáctico y necesario "Historia de una rivalidad" en la caseta baloncestera por definición que es la de Ediciones JC.  Ya había estado en la presentación del libro hace unas semanas (y tengo pendiente hablar de ella) y la verdad es que la feria estaba agobiante.

A Guille he tenido oportunidad de conocerle precisamente por eso: escribe un libro sobre el Estudiantes, el famoso "Ganar es de horteras", y le entrevisto en EstuRadio y desde entonces mantenemos un contacto más o menos fluido. 

Incluso tomamos un café cuando estaba en pleno proceso de producción de esta "Historia de una rivalidad" para comentarme cómo lo llevaba, por dónde iban los tiros y pedirme opinión Y que un tío con su experiencia quiera tener en cuenta qué me parece su nuevo proyecto... me llena de orgullo y satisfacción que diría aquel. 

Y algo así podría ser el caso de Mario Cuesta Hernando. El que fuera, entre otras cosas, parte del equipo de "Planeta Calleja" estaba en la feria (sentado al ladito de Fernando Arrabal, toma nivelón) presentando "Por encima de mi cadaver. Un viajero sin paciencia por Siria, Líbano y la Turquía kurda",  un libro de viajes por esa zona tan caliente del mundo de la que solemos hablar sin saber. Él no. 

Es un caso curioso: no nos conocimos físicamente hasta este sábado en la feria. Antes pues dio la casualidad de que cuando llamó a las oficinas del Magariños para contar que había sacado un libro de viajes, que en la parte de Estambul hablaba del Estu (tenéis un fragmento de ese capítulo aquí), que si nos interesaba comentar algo... que fui yo quien cogió el teléfono. 

Me encanta poder fomentar la parte cultural del club y de la afición, me gusta constatar que el sueño del demente profesor de latín del Ramiro sirve de inspiración para mucha gente que se acuerda de él cuando no viene a cuento. 

Y qué carajo, que me siento muy identificado. También me gano la vida escribiendo, creo que es de lo poco que sé hacer medio bien en este valle de lágrimas.  

Su editorial me había mandado el libro a la oficina, pero iba sin firmar. La ocasión la pintaban calva. Y en esos siempre extraños encuentros con alguien con quien has tratado por teléfono y email, surgió una idea ¿y montar unas jornadas culturales del entorno estudiantil? ¿tendría sentido? ¿sería demasiado endogámico y autofelador o no tirar de esto sería falsa modestia?

Elucubraciones en el aire aparte, ahora tengo un bendito problema: tengo una cantidad tremenda de libros por leer acumulada. Y varios de ellos con ese puntito fetichista que es tenerlo dedicado. 

PD: ¿y cómo se firman los ebooks? ¿te mandan un certificado digital?


martes, 5 de mayo de 2015

Lo que publicas en redes tiene consecuencias: los casos de Extremadura, Ballantine´s y el canterano del Estu que va al Bernabéu

Tres casos de esta misma semana, a tres niveles muy diferentes, que nos muestran la importancia de ser responsable con lo que se hace en redes sociales. 

El timo de Twitter: un equipo extremeño se clasifica para los playoffs tras engañar a su rival con un tuit falso
(Vía Voz Populi)
Lo explican muy bien en el artículo, pero en resumen es que un equipo de fútbol de la Regional Preferente de Extremadura llegó a la típica última jornada en la que de tu resultado dependen también otros equipos. Publican un tweet falso diciendo que van perdiendo 0-2 al descanso; la noticia llega a uno de esos equipos que dependían de su resultado, se relajan y empatan porque con los otros perdiendo les valía... y ¡ay amigos que os la han colao!

Luego el CD San Serván, el club en cuestión, borró el tweet del resultado falso, puso cómo iban de verdad,  y se disculpó porque no habían contrastado la información.

En "Hoy" contaron, copio literal  “explican que el chaval que lleva las redes sociales no se desplazó al partido y que realizó una llamada para ver cómo iba el resultado en Alburquerque. Entonces, unos chavales le gastaron una broma porque venían de la feria del pueblo. Le comunicaron el resultado falso, 2-0, y la expulsión, también inexistente, del portero, algo que tuiteó enseguida el San Serván en su cuenta”.

Unos se creen las explicaciones que da el club. Otros no. Sea como sea, este caso ejemplifica muy bien la importancia de tratar en serio las redes sociales de una entidad, sea o no profesional. 

Entiendo perfectamente que un equipo de fútbol regional no pueda contratar a un "community manager" y tenga "al chaval que lleva las redes sociales" como tendrán al que pinta las líneas del campo o al que cambia el número del marcador del campo. Pero es que en muchas entidades, deportivas o no, muchísimo más grandes, se siguen tratando las redes así, en plan "el chaval que lleva las redes"...

Y claro, luego pasa lo que pasa. Porque lo que pones tiene repercusión. Sea porque te han vacilado tus colegas al preguntarles por el resultado, sea porque eres más retorcido que Maquiavelo y se la has colado al rival... el tweet del CD San Serván ha tenido impacto. 

El community mannger de Ballantine´s ¿despedido por madridista arriesgada campaña viral?
(Vía El Mundo)

Otro caso futbolero. El de Ballantine´s. Ponen en su cuenta oficial en España un tweet animando al Real Madrid para el partido contra la Juventus, muchos seguidores de otros equipos se quejan de que una marca tome partido abiertamente por el club merengue y responden esto. 


Y al rato Ballantine´s saca un comunicado pidiendo disculpas y diciendo que han despedido a su gestor de redes, un tal "Manolo CM". Noticia que recogen hoy casi todos los medios de comunicación, no sólo los deportivos.

Y la pregunta que se hacen ellos es la misma que me hago yo, ¿cagada real de un community manager graciosete y sobrao de los que están tanto de moda en cuentas oficiales; o campaña en busca de viralidad?

Cualquiera de las dos, personalmente, me parece bastante torpe. Para muchos el poso que queda, más tras haber tenido repercusión en medios, es "Ballantine´s son madridistas y se cachondean de los atléticos". Ballantine´s, no el tal Manolo CM si es que existe. 

Sí, ha tenido una visibilidad tremenda, y  muchos retweets y mucho impacto social pero... ¿positivo? Si lo que queremos es RTs pongamos tetas y/o gatitos, pero si queremos mostrar una imagen coherente a lo mejor no tenemos tanto impacto social a corto plazo pero se va creando un poso. 

Jugador del filial del Estu en el Bernabéu

Un último caso, a un nivel mucho más bajo. Ha aparecido la foto de un jugador del filial de Estudiantes animando al Real Madrid de fútbol en el estadio Bernabéu ataviado con la camiseta merengue y todo.

No diré el nombre, por no echar más leña al fuego y porque además en este caso la foto no la subió él, pero en temporadas anteriores otros jugadores y jugadoras, de cantera y del primer equipo femenino (es decir, amateurs o semiamateurs) publicaron tweets celebrando victorias madridistas. 

Y claro, ha habido aficionados del Estu que se les han echado encima porque el Real Madrid es el eterno rival. No millares, que esto tiene el alcance que tiene. Pero los ha habido. 

La cuestión de fondo no es la libertad de cada cual de ser aficionado del equipo que sea, trabaje (o donde trabaje o defienda los colores que defienda). El chaval en cuestión es un currante nato y sí, va al Bernabéu. Como si fuera al frontón Jai Alai a animar a Titín III. Eso no es lo importante. 

La cuestión es  lo que publicas en redes sociales abiertas como Twitter tiene una repercusión, y para ello lo publicas. Porque no lo dices en privado (porque el Twitter con candado es como un ¿por qué no mandas emails?)



Y eso es algo en lo que se debe educar. En el mundo del deporte, más el no profesional que no se es consciente de la repercusión que puedes llegar a tener. , a clubes, jugadores, entrenadores, directivos y también, ¿por qué no? aficionados. Me consta que hay clubes que lo hacen de un modo muy muy estricto, dando instrucciones precisas y con prohibiciones.  

Pero demasiadas veces, como ya he dicho, y seguramente por desconocimiento, se sigue tratando a las redes sociales como esa cosa que de cara a la galería es muy importante porque está de moda pero que puede llevar "el chaval". 

Y así nos luce el pelo, claro. 

Todo en su justa medida. Creo también que un Tweet, por muy oficial que sea, jamás de los jamases debe sustituir a un buen artículo, a la crónica, a la fotografía, a la web, a la revista de club, al vídeo, a la nota de prensa oficial... pero en una cuenta oficial es algo muy serio porque quien habla ahí no es la persona que está tras el teclado: es la entidad. Pero eso ya daría para otro tema.



PD: Consejos vendo, que para mi no tengo. A veces hablo de más en mi cuenta personal. Hablo de política, de humor negro, de otros clubes... y aunque sea mi cuenta personal si voy con nombre y apellido soy también la empresa en la que trabajo y con las que colaboro. Pero la cosa creo que tampoco va de renunciar a ser uno mismo, sino de ver qué parte de ti te interesa airear...sabiendo que lo  mismo alguna puerta te cierras). 

domingo, 19 de abril de 2015

Adiós, uruguayo

"¿Ha entrado usted alguna vez a un pabellón vacío? Haga la prueba. Párese en medio de la cancha y escuche. No hay nada menos vacío que un pabellón vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie.  
En el Abdi Ipecki de Estambul suena todavía el griterío demente y el penyero de la Final a Cuatro de 1992, pero aguzando el oído puede usted escuchar los gemidos que vienen de cuando Djordjevic clavó ese maldito triple.  
El Ausías March, de Badalona, suspira de nostalgia por la liga del 78. 
El Palau Sant Jordi sigue llorando la derrota barcelonista de 1992 como entre los cristales de las torres que están donde estaba el Saporta se llora la madridista de 2004. 
En La Nevera del Ramiro trepidan cánticos de hace medio siglo.  
Desde las profudidades del Olimpic resuenan los ecos de los gritos de Lolo Sáinz. 
Habla en catalán el cemento de La Plana y en euskera conversan las gradas del Buesa Arena de Vitoria, donde se graduaron dos de los mejores equipos de la historia de Estu y Penya. 
En Granada, el fantasma de John Pinone mete zarpazos que hacen vibrar a la ciudad más demente de España. 
La final europea de 1994 se juega día tras día y noche tras noche en La Mano de Elías. 
El 02 World de Berlín tiene palco de mármol y oro y tribunas alfombradas, pero no tiene memoria ni gran cosa que decir."

Este texto, que publiqué en "Tú al Ramiro y yo a Badalona" número 1 introduciendo la sección "Los templos" es un descarado fusilamiento de uno del gran Eduardo Galeano en "El fútbol a sol y sombra".

Lo hice, claro, a modo de homenaje. El uruguayo ha sido de esos pocos escritores de los que me decía "quiero escribir como él". Y lo más parecido que me ha salido ha sido ese vergonzante fusilamiento, claro. 

Su muerte, esta semana, me pilló descolocado. Igual que otras te las esperas, la de Galeano no. Y mira que es alguien que parecía ya un señor mayor incluso en las fotos de joven, y que me sorprendió que no lo era tanto: "sólo" 75 años. Pero qué bien escritos, oiga. 

Como en tantas cosas en esta vida, cuando dejan de estar ahí es cuando te paras a repasar en qué te ha aportado. Y la obra de Galeano me ha dejado muchas cosas importantes.

"Las venas abiertas de América Latina" me hicieron entender el mundo. Y ojo, que no fue ni el primer libro suyo que leí ni fue algo que hiciera siendo adolescente me marcara por ello: me pilló bien crecidito, no hace ni 5 años, y con algo de "background" de cómo funcionaban las cosas ya. Aún me sigue impresionando lo vigente que está para ser de 1971. Y ahora que se habla tanto de Latinoamérica, de Venezuela, Cuba, Bolivia, Colombia... quizá más de uno debería repasarlo para comprender alguna que otra cosilla. 

El mencionado "El fútbol a sol y sombra" me hizo ver que se podía escribir de deporte de otro modo, y decirme "yo también quiero". Los resultados... ya los he comentado, claro. 

"Espejos, una historia casi universal" es el primer libro suyo que leí. Me lo regaló mi amiga María "Aitora" y es ese inconfundible estilo de historias cortas, mezclando narrativa con poesía o términos académicos de la mayoría de obras de Galeano aplicado a otra de mis pasiones de las que hablo poco: la historia social. 

Tres años después, en 2011, "Los hijos de los días", sin embargo, se me hizo muy repetitivo. Un poco más de lo mismo, aunque tiene también sus chispazos de genialidad. 

Luego he leído fragmentos de otras obras, algo muy sencillo cuando se escribe de un modo sencillo, claro y poético a la vez. Y también le he escuchado. Mucho. Con musicalizaciones de su obra como esta...



A Galeano se le acusa, seguramente con razón, de maniqueo. De no tener demasiados registros. De escribir siempre lo mismo. De paternalista y facilón. 

No lo sé, no soy ningún especialista en su obra. Ni en la de nadie. Como buen periodista, sé retazos de muchas cosas pero como solía lamentarse mi abuelo soy un "aprendiz de mucho, maestro de nada".

Pero Galeano consiguió conmigo dos cosas: enseñarme e inspirarme. 

Y eso no lo ha conseguido casi nadie. 

Que la tierra te sea leve, compañero. 



martes, 3 de marzo de 2015

La maravillosa minoría perica

Lo comento mucho con mi amigo y vecino Manu, alguien con quien siempre acabamos hablando de fútbol y política entremezclados sin demasiado sentido y dictando sentencias: el Espanyol es posiblemente el club de fútbol con más similitudes con el Estudiantes de nuestro fútbol. 

El club perico, que esta semana afronta una semifinal copera histórica de la que casi no se está hablando, tiene sus particularidades deportivas, sociales y políticas, claro; que no son las del Estu. 

Empezando por su nombre, tabú en la bipolar Cataluña actual por mucho que se haya catalanizado, pero que viene en contraposición, ya desde los inicios hace un siglo, al extranjerizado FC Barcelona del suizo Gamper. O terminando con el agobiante karma "Barça = Catalunya" que tanto daño creo que está haciendo a la otrora polideportiva tierra catalana. 

Pero ahí sigue, resistiendo ahora y siempre a la sombra del gigante, la aldea perica. La "merevellosa minoría" como resumen genialmente en la campaña de marketing para este temporada desde la entidad blanquiazul. Eso de vivir a la sombra de un gigante que lo absorbe todo nos suena también por el Ramiro...



El Espanyol es acusado habitualmente de ser la filial catalana del Real Madrid por esos que sólo son capaces de ver el mundo en términos de bipartidismo.... como se acusa al Estu de ser la filial baloncestística del Atlético de Madrid. 

Las rivalidades son la salsa del deporte, mejor si son bien entendidas, y está claro que cuando se enfrentan Madrid y Barça los espanyolistas tienen claro quién quieren que pierda... Pero para pericos y dementes el amor por su club es más importante que lo que le pase al vecino.

Encontramos también a dos clubes acuciados por las deudas. Uno al menos tuvo estadio para vender, y tras años viviendo de prestado en una instalación municipal (vaya, como todos los clubes de la ACB) le tocó irse de la capital donde había nacido en busca de un ayuntamiento más cariñoso... ¡y encontró dos! 

¿Y eso qué tiene que ver con el Estu? Pues porque no sería la primera vez que se hubiera estudiado una medida así en los despachos de Serrano 129 (antiguo 127)...

No se habla tanto de la cantera espanyolista como de la estudiantil, aunque ambos tengan especial mimo por las categorías de formación y la ciudad deportiva perica en Santa Adriá del Besós no tenga nada que envidiar a las de muchísimos clubes con más fama de formadores que además pueden copar todo el talento de su zona de influencia, mientras que al Espanyol (y al Estu) les toca captar a los talentos o muy fieles a los colores... o que no quieren los gigantes. 


Y deportivamente, una realidad es que cuando no hay dinero muchas veces ha tocado hacer equipos competitivos a base de... esas "sobras" de los gigantes. El actual capitán del Espanyol, Sergio García, sería un gran ejemplo, como antes lo fueron en el Estu jugadores tan reconocidos como Pedro Rodríguez o Juan Aísa. 

Además, el palmarés de los dos equipos es casi calcado: Estudiantes tres veces campeón de Copa, el Espanyol, cuatro. En Europa, el máximo logro de los pericos son dos subcampeonatos de UEFA, los del Estu uno de Korac y una semifinal de Liga Europa. 

Ambos además son equipos humildes con raíces, eso sí, en zonas nobles de sus ciudades de origen. Serrano y Sarriá no han sido nunca barrios obreros, no nos vamos a engañar. También los dos mantienen secciones femeninas, aunque mucho más laureada la de los pericos.  

Luego sí, hay millones de diferencias. La Demencia mola más que las nazis Brigadas Blanquiazules (aunque la actual Grada Jove es otro rollo), lo que mueve el fútbol no lo ha movido jamás el baloncesto; Madrid no es Barcelona y el Espanyol tiene más de 100 años y el Estu está a ver si llega a cumplir 70. Es obvio. 

... pero ahí está lanzada al viento esta reflexión. ¿La compartes?