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lunes, 1 de junio de 2015

Viejos y nuevos conocidos en la Feria del Libro

El pasado sábado me pasé por la Feria del Libro de Madrid. Suelo preferir ir entre semana que hay menos barullo y puedes mirar con más calma los libros, pero ese día firmaban cuatro personas a las que conozco y ver caras conocidas ahí al otro lado, del de "las estrellas", siempre hace ilusión. 

Es curioso e incluso me asusta lo encasillada que está mi vida: a los cuatro escritores les conozco por el entorno Estudiantes... pero  por suerte sólo uno de los libros trataba sobre baloncesto.

Vayamos por riguroso orden de aparición. A Quique Peinado le conozco desde que empecé a ir al Estu y él era el "infiltrado" de la Demencia en la prensa del baloncesto. Entonces ya escribía como ahora: como quiere y de lo que quiere, pero sin innecesaria pomposidad. 

Ahora que es "el televisivo" (y el radiofónico, y el escritor y...) acaba de sacar con Libros del KO un librito sobre el Rayo Vallecano. "¡A las armas!" que se llama y tanto el título como la imagen portada son ya toda una declaración de intenciones. 

El libro en cuestión está dentro de la colección "Hooligans ilustrados" y llamarlo "libro de fútbol" sería mentir. En esa colección, que ya tiene libros sobre el Real Madrid, el Atléti, el Betis, el Zaragoza, el Sevilla... o el Logroñés y el Castellón, prima lo autobiográfico, al estilo "Fiebre en las gradas" y por ahí van los tiros de un libro que se devora en un pis-pas y donde Quique, tan acostumbrado a contar la vida de otros en miles de entrevistas, cuenta la suya con el Rayo como excusa. 

Jacobo Rivero siempre ha estado en todos los fregados, y precisamente de uno de esos nos conocemos: le entrevistamos sobre el CD Lavapiés en el programa de radio "La Pelota Naranja" hará como una década. El baloncesto nos volvió a cruzar en multitud de proyectos estos años.

Y mola ver que su trayectoria los últimos años es un gran ejemplo de ese dicho tan castellano de "a Dios rogando y con el mazo dando" y que supo, por seguir con frases hechas "estar en el momento preciso en el sitio preciso" y sacó al mercado ya el año pasado el primer libro sobre el fenómeno político que ha venido -en principio- a cambiarlo todo: Podemos.

Y de nuevo sobre la formación que lidera Pablo Iglesias va el nuevo libro que estaba firmando el bueno de JKB en la caseta de la editorial Planeta: "Podemos. Objetivo asaltar los cielos". 

No voy a tirarme el pisto: aún no me le comprado y cuando nos acercamos a saludarle ya había pasado su hora de firmas... por ese sábado, que va a estar más días en la Feria.

Tampoco me acerqué a que me firmara Guille Ortiz su último libro baloncestero, el didáctico y necesario "Historia de una rivalidad" en la caseta baloncestera por definición que es la de Ediciones JC.  Ya había estado en la presentación del libro hace unas semanas (y tengo pendiente hablar de ella) y la verdad es que la feria estaba agobiante.

A Guille he tenido oportunidad de conocerle precisamente por eso: escribe un libro sobre el Estudiantes, el famoso "Ganar es de horteras", y le entrevisto en EstuRadio y desde entonces mantenemos un contacto más o menos fluido. 

Incluso tomamos un café cuando estaba en pleno proceso de producción de esta "Historia de una rivalidad" para comentarme cómo lo llevaba, por dónde iban los tiros y pedirme opinión Y que un tío con su experiencia quiera tener en cuenta qué me parece su nuevo proyecto... me llena de orgullo y satisfacción que diría aquel. 

Y algo así podría ser el caso de Mario Cuesta Hernando. El que fuera, entre otras cosas, parte del equipo de "Planeta Calleja" estaba en la feria (sentado al ladito de Fernando Arrabal, toma nivelón) presentando "Por encima de mi cadaver. Un viajero sin paciencia por Siria, Líbano y la Turquía kurda",  un libro de viajes por esa zona tan caliente del mundo de la que solemos hablar sin saber. Él no. 

Es un caso curioso: no nos conocimos físicamente hasta este sábado en la feria. Antes pues dio la casualidad de que cuando llamó a las oficinas del Magariños para contar que había sacado un libro de viajes, que en la parte de Estambul hablaba del Estu (tenéis un fragmento de ese capítulo aquí), que si nos interesaba comentar algo... que fui yo quien cogió el teléfono. 

Me encanta poder fomentar la parte cultural del club y de la afición, me gusta constatar que el sueño del demente profesor de latín del Ramiro sirve de inspiración para mucha gente que se acuerda de él cuando no viene a cuento. 

Y qué carajo, que me siento muy identificado. También me gano la vida escribiendo, creo que es de lo poco que sé hacer medio bien en este valle de lágrimas.  

Su editorial me había mandado el libro a la oficina, pero iba sin firmar. La ocasión la pintaban calva. Y en esos siempre extraños encuentros con alguien con quien has tratado por teléfono y email, surgió una idea ¿y montar unas jornadas culturales del entorno estudiantil? ¿tendría sentido? ¿sería demasiado endogámico y autofelador o no tirar de esto sería falsa modestia?

Elucubraciones en el aire aparte, ahora tengo un bendito problema: tengo una cantidad tremenda de libros por leer acumulada. Y varios de ellos con ese puntito fetichista que es tenerlo dedicado. 

PD: ¿y cómo se firman los ebooks? ¿te mandan un certificado digital?


domingo, 19 de abril de 2015

Adiós, uruguayo

"¿Ha entrado usted alguna vez a un pabellón vacío? Haga la prueba. Párese en medio de la cancha y escuche. No hay nada menos vacío que un pabellón vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie.  
En el Abdi Ipecki de Estambul suena todavía el griterío demente y el penyero de la Final a Cuatro de 1992, pero aguzando el oído puede usted escuchar los gemidos que vienen de cuando Djordjevic clavó ese maldito triple.  
El Ausías March, de Badalona, suspira de nostalgia por la liga del 78. 
El Palau Sant Jordi sigue llorando la derrota barcelonista de 1992 como entre los cristales de las torres que están donde estaba el Saporta se llora la madridista de 2004. 
En La Nevera del Ramiro trepidan cánticos de hace medio siglo.  
Desde las profudidades del Olimpic resuenan los ecos de los gritos de Lolo Sáinz. 
Habla en catalán el cemento de La Plana y en euskera conversan las gradas del Buesa Arena de Vitoria, donde se graduaron dos de los mejores equipos de la historia de Estu y Penya. 
En Granada, el fantasma de John Pinone mete zarpazos que hacen vibrar a la ciudad más demente de España. 
La final europea de 1994 se juega día tras día y noche tras noche en La Mano de Elías. 
El 02 World de Berlín tiene palco de mármol y oro y tribunas alfombradas, pero no tiene memoria ni gran cosa que decir."

Este texto, que publiqué en "Tú al Ramiro y yo a Badalona" número 1 introduciendo la sección "Los templos" es un descarado fusilamiento de uno del gran Eduardo Galeano en "El fútbol a sol y sombra".

Lo hice, claro, a modo de homenaje. El uruguayo ha sido de esos pocos escritores de los que me decía "quiero escribir como él". Y lo más parecido que me ha salido ha sido ese vergonzante fusilamiento, claro. 

Su muerte, esta semana, me pilló descolocado. Igual que otras te las esperas, la de Galeano no. Y mira que es alguien que parecía ya un señor mayor incluso en las fotos de joven, y que me sorprendió que no lo era tanto: "sólo" 75 años. Pero qué bien escritos, oiga. 

Como en tantas cosas en esta vida, cuando dejan de estar ahí es cuando te paras a repasar en qué te ha aportado. Y la obra de Galeano me ha dejado muchas cosas importantes.

"Las venas abiertas de América Latina" me hicieron entender el mundo. Y ojo, que no fue ni el primer libro suyo que leí ni fue algo que hiciera siendo adolescente me marcara por ello: me pilló bien crecidito, no hace ni 5 años, y con algo de "background" de cómo funcionaban las cosas ya. Aún me sigue impresionando lo vigente que está para ser de 1971. Y ahora que se habla tanto de Latinoamérica, de Venezuela, Cuba, Bolivia, Colombia... quizá más de uno debería repasarlo para comprender alguna que otra cosilla. 

El mencionado "El fútbol a sol y sombra" me hizo ver que se podía escribir de deporte de otro modo, y decirme "yo también quiero". Los resultados... ya los he comentado, claro. 

"Espejos, una historia casi universal" es el primer libro suyo que leí. Me lo regaló mi amiga María "Aitora" y es ese inconfundible estilo de historias cortas, mezclando narrativa con poesía o términos académicos de la mayoría de obras de Galeano aplicado a otra de mis pasiones de las que hablo poco: la historia social. 

Tres años después, en 2011, "Los hijos de los días", sin embargo, se me hizo muy repetitivo. Un poco más de lo mismo, aunque tiene también sus chispazos de genialidad. 

Luego he leído fragmentos de otras obras, algo muy sencillo cuando se escribe de un modo sencillo, claro y poético a la vez. Y también le he escuchado. Mucho. Con musicalizaciones de su obra como esta...



A Galeano se le acusa, seguramente con razón, de maniqueo. De no tener demasiados registros. De escribir siempre lo mismo. De paternalista y facilón. 

No lo sé, no soy ningún especialista en su obra. Ni en la de nadie. Como buen periodista, sé retazos de muchas cosas pero como solía lamentarse mi abuelo soy un "aprendiz de mucho, maestro de nada".

Pero Galeano consiguió conmigo dos cosas: enseñarme e inspirarme. 

Y eso no lo ha conseguido casi nadie. 

Que la tierra te sea leve, compañero.