lunes, 3 de agosto de 2015

La leyenda de Emilio Segura entra en la eternidad

El pasado mes de marzo escribía esto en este mismo blog sobre "La leyenda de Emilio Segura", y aprovechaba para divagar un poquito sobre la escasa memoria histórica de nuestro baloncesto. 

Demasiado a menudo parece que en la piel de toro se empezaron a meter canastas en los años 80; cuando ya era habitual desde medio siglo antes -sobre todo como bromea mi amigo Sergio Ruiz Antorán @Puertatras "gracias a curas y militares"- y olvidamos historias tremendas sucedidas antes. Como la de Emilio Segura.  

Hoy que me reincorporaba temporalmente a mi trabajo en Estudiantes tras unos días fuera me ha tocado la desagradable tarea de escribir el obituario de Emilio Segura. 

Una vida, y sobre todo una leyenda, de lo más demente. Que una canasta tuya le quite la única liga al "dictador" del baloncesto de tu época para dar el título no a tu equipo, sino a otro club similar al tuyo que quería crecer... ¡es maravilloso! Aquí lo narra Javi Salgado dentro del proyecto #EstuHistoria.  

Segura ha fallecido relativamente joven, a una edad con un número muy demencial también: 69. De la misma edad que otro mito como Aíto García Reneses, junto a quien debutó en el primer equipo de  Estudiantes. 

Emilio compartió con Don Alejandro y con Vicente Ramos, un año menor que ellos, temporadas más que productivas en la cantera.  Cayeron títulos y forjaron una amistad para siempre. Emilio, Vicente y Aíto son tres de los pesos pesados de la Asociación de Veteranos del Estudiantes. 

Tuve varias veces oportunidad de charlar con Emilio, por supuesto de entrevistarle. Era un hombre muy cercano y de gran memoria; y como todos los de esa quinta que nació casi a la vez que Estudiantes, con un tremendo cariño al club y al Ramiro. 

Pero la charla más especial que mantuve con Emilio, sin duda, fue la más desenfadada: en la comida pre-derbi de la peña que lleva su nombre en la que pude entregarle un ejemplar del número 1 de la revista "Tú al Ramiro y yo a Badalona". Su legendaria canasta  protagonizaba un artículo que hicimos el maestro Alonso de Palencia y yo.  El derbi para el que calentamos motores, por cierto, lo ganamos. Fue el del año del descenso. Muy demente todo. 

Emilio no estuvo presente en ninguno de los escasos títulos nacionales de Estudiantes. Ni siquiera fue un jugador especialmente longevo en el primer equipo, sólo cuatro temporadas (entre 1963 y 1967). Pero, en 2001, se convirtió en el único jugador de toda la historia de Estudiantes que -hasta la fecha- tiene una peña oficial con su nombre. 

Una peña compuesta por gente maravillosa que han hecho una tarea impagable para que podamos decir que sí, que al menos en este caso, el habitualmente caínita entorno estudiantil ha sido capaz de reconocer en vida la importancia de las pequeñas grandes historias que hacen del baloncesto y del Estu algo tan bonito. 

Que la tierra te sea leve, Emilio. Ten cuidado, ¡los aros que llevan los angelotes en la cabeza no son canastas para machacar!

lunes, 6 de julio de 2015

Historias de Gigantes

¿Qué decir de lo que supone "Gigantes" para quienes nos aficionamos al baloncesto en los 90? 

En aquellos tiempos en que Internet era cosa de pelis de ciencia ficción -al nivel de que un español fuera campeón de la NBA y la selección del Mundo e igualara ¡dos veces! la legendaria plata olímpica de L.A. - era nuestra dosis de información que devorar de ese deporte que tanto nos gustaba. 

Gigantes es muy anterior a los 90, sí. Pero en los locos años 80, además de hombreras, heroína y rock radical vasco hubo un boom del baloncesto que permitió la proliferación de muchas publicaciones dedicadas  a la canasta. Pero en mi época ya sólo sobrevivía una de esas cabeceras: Gigantes.

Los tiempos siguen cambiando. Donde antes había technopop ahora hay electrolatino, y ahora Internet es el gran reducto de los amantes del baloncesto. Podemos seguir en directo y con estadísticas y comentarios detallados al instante cualquier gran competición, empezando claro está por la antes inalcanzable NBA donde ya es rutina ver triunfar a los Gasoles y compañía. 

Pero ay amigos, sigue habiendo historias que escapan del radar e historias que merecen ser contadas con un poquito de reposo a ese gente que el resultado ya lo conoce pero ahora quiere saber algo más sobre quienes los han protagonizado. Ese es ahora el rol de "Gigantes" en papel. 

Por lo que, dicho esto... ¡para qué regodearme más en qué supone para mi poder debutar en las páginas de Gigantes!

Lo hago con una historia fascinante, la de Juan Vasco. Muchos me dicen ¿quién? y la respuesta rápida es "el que no te sonaba de España 3x3 en los Juegos de Bakú". 

Una historia por debajo del radar mediático de nuestro basket, que me ha permitido acercarme un poco al fascinante mundo del streetball, pero también de las competiciones FEB amateurs pero donde hay auténticos "historiones". Seguid la pista a Juan en twitter, en @jvasco83 , y lo entenderéis. 

Y por supuesto, para entenderlo mejor, te invito a pasarte por el kiosco y reencontrarte con tu adolescente interior volviendo a pedir la Gigantes como antaño. 

Y no podía terminar estas líneas sin darle las gracias a mi tocayo Santi "Mr Qeu" por ponerme tras la pista de esta historia, y al director David Sardinero por darme un espacio para contarla donde merece. En la revista de baloncesto por antonomasia. 

PD: El karma, sin embargo, ha querido que salga Llull en la portada y que el poster sea el Real Madrid CF de baloncesto ganándolo todo. Y que esta pase a ser la joya de mi colección de Gigantes tiene su guasa.

jueves, 2 de julio de 2015

"Cuero y tinta" me dejó con ganas de luchar por mejorar mi profesión... o dedicarme a otra cosa

El pasado miércoles tuve oportunidad de asistir en los cines Palafox de Madrid al prestreno de "Cuero y tinta", un documental sobre periodismo deportivo del director José Luis Sánchez Maldonado.

Y salí del cine con dos sensaciones a la vez completamente contradictorias entre sí: quiero luchar por mejorar mi profesión VS ¿y si me busco un trabajo de verdad y salgo de esto?

"Cuero y tinta" analiza, sin voz en off que valga, sólo a base de entrevistas, el estado de salud actual del denominado periodismo deportivo español.

Los entrevistados son, todo hombres por cierto, actores protagonistas de este popurrí de géneros, estilos y maneras de hacer las cosas en España tan variados como Alfredo Relaño, Santiago Segurola, Josep Pedrerol, Rubén Uría, José Ramón de la Morena, Tomás Roncero, Xabier Ginesta,  Antonio Alcoba, Bernardo de Salazar, Joan Vehils, Santi Nolla, Manuel Oliveros, Ramón Besa y Rafael Lamelas y aportando desde otro punto de vista muy interesante el corresponsal italiano Filippo Ricci (La Gazzeta) el economista José María Gay de Liébana y el psicólogo deportivo Oliver Martínez.

Todo bien hilado y con una producción deliciosa y cuidada (impagables los planos aéreos del estadio del Granada CF un día de partido), con un objetivo claro por parte de su director: "a lo largo de las entrevistas el espectador tiene tiempo suficiente para decidir con quien quiere ir de la mano ya que los roles de cada protagonista están perfectamente delineados".


Y yo, ¿con quién quiero ir de la mano? ¿y con quién voy realmente?

Pues no voy a ponerme purista: entiendo las razones de cada uno.

Comparto el argumento de los más acérrimos defensores del "showtime de taberna" de que el deporte no es un tema serio y que el público se acerca a él para evadirse de los problemas del día a día. Por eso me dedico al periodismo deportivo y no a otros que me parecen además de más aburridos, más delicados e importantes. La responsabilidad es menor si cometes errores. 

Pero por mucho que el deporte sea la más importante de las cosas no importantes, y además a determinados niveles sea indudablemente un reflejo de otras situaciones políticas, económicas, sociales, e incluso culturales... se debe tratar con respeto. No de cualquier manera. Con responsabilidad.  

Y por eso no me gusta nada tratar a la persona que va a acercarse a mi información como si fuera tonta. No entiendo renunciar a hacer las cosas bien.  

Entonces es cuando me entra mi vena guerrera. Vuelve el idealista estudiante de periodismo que salió hace 11 años de la facultad.  

Luego miro a mi alrededor, veo el panorama de crisis total de medios exigiendo clicks y anunciantes apretando las tuercas... veo despidos y cierres.. veo redacciones en cuadro... y veo que hacer las cosas bien es más trabajoso y da menos réditos económicos... Y es cuando pienso lo de "y si me dedico a otra cosa, que este no es mi lugar..."

Pero a lo que vamos: a recomendar a la gente interesada en el periodismo deportivo -muy especialmente a estudiantes que todavía idealizan todo- este interesante acercamiento a la salud del sector. 

Estará emitiéndose en el Artistic Metropol de Madrid los días 3, 4 y 5 de julio; y el día 8 de julio saldrá a la venta en DVD. Hay más información en su web www.cueroytinta.com 


domingo, 21 de junio de 2015

"Mi Plaza Stadium" (colaboración para Deporte de Calle)

"Desde mi balcón", como el título de aquella infravalorada canción de Reincidentes, puedo ver los días que hace buen tiempo a los críos jugando al fútbol en la plaza, de sol a sol. Con el tendedero, la lavadora y un par de macetas comparto un privilegiado palco VIP en un estadio internacional. Chavalitos, y alguna que otra chavalita, de medio mundo persiguiendo una pelota para intentarla meter entre dos palos, en una portería que aquí, en el estadio internacional que no tiene nombre de aerolínea saudí, tiene incluso palos: esta plaza tiene árboles. No hace falta manchar las chaquetas.

Aunque en el barrio hay un club de fútbol de primera división, el equipo que más partidos suele jugar en el “Mi Plaza Stadium” suele ser el FC Barcelona, con dos o tres Neymar Jr a la vez y algún que otro Messi. Todos pulguitas. No es raro ver al otro Barcelona, el de Guayaquil; o al Steaua de Bucarest que tan mal recuerdo trae a los culés veteranos y que no suena de nada a la mayoría de futbolistas de la plaza. Incluso, como curiosidad exótica, alguna vez se ha visto algún mini Cristiano Ronaldo de blanco o rosa o algún representante del Atlético de Madrid (que nunca sabe qué nombre de jugador poner, porque no le va a durar más de dos años… y eso cuando tienes 10 es un drama).

En ocasiones, para desesperación de la producción televisiva y por supuesto el dueño del bar de la esquina y su inútil cartel de “prohibido jugar al balón”, se juegan a la vez tres o cuatro partidos. Así tenemos por el mismo precio otro deporte, este de riesgo: cruzar la plaza sin verse arrollado por una turbamulta de Neymars junior. 
“A menor edad, más minutos te toca chupar portería” parece una regla fija. Y se ve esfuerzo y algunos detalles de calidad, con regates a rivales, perros, la señora del quinto que recuerdan a Maradona contra Inglaterra o Ronaldo (el gordo, que era el que molaba) contra el Compostela; y tiros a puerta dignos de un pelotón de fusilamiento. Claro, ya podrán con los cancerberitos. 

Pero el tendedero, la lavadora, las macetas y yo coincidimos en cabrearnos y pasar del partido cuando vemos que en el partido alguien intenta ¡engañar al árbitro! ¡Pero si no hay! Pero igualmente, y como ven en la tele del bar o en rojadirecta hacer a sus ídolos, se tiran al suelo a fingir faltas al menor roce, mientras se agarran el tobillo, o la rodilla, o las dos a la vez haciendo la croqueta. Y así logran… ¡perder tiempo! Algo valiosísimo en un partido donde el único reloj es la luz del sol… o que vengan su padres/madres/tutores cabreados porque se enfría la cena a indicar el pitido final. 

Cada quince días, a unas calles se juntan 15.000 amantes del fútbol para ver jugar a otros, mientras los partidos del “Mi Plaza Stadium” continúan, ajenos a las Jemezadas de turno. Incluso en verano, cuando “la roja” pretende repetir gestas que sin Xavi van a repetir cuando yo te diga, el bar saca a la terraza una tele enorme para que más amantes del fútbol vean mientras pagan a precio de oro unas cervezas y unos panchitos a los millonarios orgullos de la nación. Y ay del FC Barcelona, el Barcelona Guayaquil, el Real y el Atlético como uno de sus balones tire una de las jarras de cerveza de los amantes del fútbol. Los días de fútbol está prohibido jugar al fútbol. 

martes, 16 de junio de 2015

¿Y dónde estabas tú cuando el Tamudazo del Rayo?

No voy a colgarme medallas sentimentales que no me corresponden. En fútbol soy simpatizante de varios equipos, sobre todo Atlético de Madrid y Rayo Vallecano, pero no SOY de ninguno en ese sentido de "amor verdadero" que mucha gente siente.

Es algo que me ha permitido disfrutar de grandes momentos futboleros... si bien con algo de distancia que me permite darte cuenta de lo ridículas y necesarias a la vez que son esos momentos de euforia colectiva...

Uno de esas lo recordaba a raíz de una conversación en el muro de Facebook de Carlos Sánchez Blas (durante años y entre otras cosas la voz desde "Vallekanfield" en Onda Madrid) sobre el "Tamudazo" franjirrojo que describe Quique Peinado en su reciente libro "A las armas" (segunda vez que lo menciono en el blog, le voy a tener que pedir royalties). 

Aquel gol que valió la salvación del Rayo en el minuto 92 de la última jornada de la temporada 2011-12 de uno de los pocos futbolistas que pueden presumir de haber ganado títulos en su club de formación. Aquel gol de Tamudo, es de esos goles que recuerdas toda la vida donde lo viviste.

Para mi, al estilo del gol de Iniesta, el cabezazo de Sergio Ramos, o Diego Forlán de doblete en Hamburgo. Goles, todos, que no viví en el estadio y que, cual magdalena de Proust, a mi que soy algo más terrenal, me saben a cerveza.


El "Tamudazo" del Rayo lo viví en Vallecas, el barrio madrileño en el que me he dejado adoptar hace ya un lustro. Ya desde antes de vivir aquí he ido a menudo al estadio. Siempre me gustó el club, de chaval me dejé atraer por todos los topicazos de clase obrera, antifascismo, Ska-P, "todos los fachas fuera de mi barrio" y tal; y fardo de falso pedigrí llevando al campo mi camiseta, que tras 20 años por fin es de mi talla, con la publicidad de flan Dhul. 

He visto partidos en primera, en segunda, y en segunda B (en todas las categorías contra la UD Las Palmas, por cierto). Y casi siempre con entradas de acompañante de abonado y cosas de esas de gorrones... pero aquel día contra el Granada era imposible.

Fuimos a verlo a un bar, a una terraza con tele de una calle paralela al fondo - en Vallecas no hace falta especificar qué fondo, ¡el único que tiene grada!. Un bar rayista: los bocatas tenían nombres de jugadores. Debe ser un coñazo cambiar la carta cada año. 

La gente se iba poniendo nerviosa, claro. Al final la escena era un grupo de desquiciados de pie frente a la pantalla gigante observados por un grupo de gente en las mesas de la terraza. Yo, claro, estaba en el grupo de los desquiciados, cerveza (¿o era "kalimotxo", para hacerlo más rayista todo?) en mano. Mi chica, faltaría más, entre quienes estaban en las mesas, supongo que mirándome su media sonrisa de "qué bien se lo pasa con sus tonterías, déjale". 

Uno de los desquiciados llevaba unos cascos, quizá oyendo a Blas en Onda Madrid, y nos chafaba cada ocasión que se veía por TV en aquellos infartantes últimos minutos.  

Pero justo en el gol se quedó callado. 

El estadio ya había rugido. Los de las mesas lo habían oído.

20 segundos después, rugimos nosotros. Abrazos entre desconocidos (salvo a de los spoilers, le odié mucho), saltos, gente llorando, todos empapados... y yo contentísimo y rugiendo como uno más. 

Hasta fuimos a la fuente de la Asamblea, compramos birras a los lateros y vimos a ¿Pachón? petar una bengala... aunque luego no fue una noche especialmente larga.

La adrenalina del gol, de la masa, me contagia. Al rato, relativizo todo y me siento muy de "ganar es de horteras", quizá intentando forzar una alegría que tampoco es real, que no es sincera como la que veo en otras personas que sí SON del Rayo. Invitándome a una fiesta que he disfrutado, pero no es la mía. 

Incluso pensaba que sí, que lo mismo el Granada bajó los brazos. Que el línier prefirió no levantarlos.

¿Y qué?

Nunca me olvidaré de que el "Tamudazo" lo viví en ese bar de la calle paralela al fondo con un tipo que hacía spoiler de todo... salvo del final. Como debe ser.


lunes, 1 de junio de 2015

Viejos y nuevos conocidos en la Feria del Libro

El pasado sábado me pasé por la Feria del Libro de Madrid. Suelo preferir ir entre semana que hay menos barullo y puedes mirar con más calma los libros, pero ese día firmaban cuatro personas a las que conozco y ver caras conocidas ahí al otro lado, del de "las estrellas", siempre hace ilusión. 

Es curioso e incluso me asusta lo encasillada que está mi vida: a los cuatro escritores les conozco por el entorno Estudiantes... pero  por suerte sólo uno de los libros trataba sobre baloncesto.

Vayamos por riguroso orden de aparición. A Quique Peinado le conozco desde que empecé a ir al Estu y él era el "infiltrado" de la Demencia en la prensa del baloncesto. Entonces ya escribía como ahora: como quiere y de lo que quiere, pero sin innecesaria pomposidad. 

Ahora que es "el televisivo" (y el radiofónico, y el escritor y...) acaba de sacar con Libros del KO un librito sobre el Rayo Vallecano. "¡A las armas!" que se llama y tanto el título como la imagen portada son ya toda una declaración de intenciones. 

El libro en cuestión está dentro de la colección "Hooligans ilustrados" y llamarlo "libro de fútbol" sería mentir. En esa colección, que ya tiene libros sobre el Real Madrid, el Atléti, el Betis, el Zaragoza, el Sevilla... o el Logroñés y el Castellón, prima lo autobiográfico, al estilo "Fiebre en las gradas" y por ahí van los tiros de un libro que se devora en un pis-pas y donde Quique, tan acostumbrado a contar la vida de otros en miles de entrevistas, cuenta la suya con el Rayo como excusa. 

Jacobo Rivero siempre ha estado en todos los fregados, y precisamente de uno de esos nos conocemos: le entrevistamos sobre el CD Lavapiés en el programa de radio "La Pelota Naranja" hará como una década. El baloncesto nos volvió a cruzar en multitud de proyectos estos años.

Y mola ver que su trayectoria los últimos años es un gran ejemplo de ese dicho tan castellano de "a Dios rogando y con el mazo dando" y que supo, por seguir con frases hechas "estar en el momento preciso en el sitio preciso" y sacó al mercado ya el año pasado el primer libro sobre el fenómeno político que ha venido -en principio- a cambiarlo todo: Podemos.

Y de nuevo sobre la formación que lidera Pablo Iglesias va el nuevo libro que estaba firmando el bueno de JKB en la caseta de la editorial Planeta: "Podemos. Objetivo asaltar los cielos". 

No voy a tirarme el pisto: aún no me le comprado y cuando nos acercamos a saludarle ya había pasado su hora de firmas... por ese sábado, que va a estar más días en la Feria.

Tampoco me acerqué a que me firmara Guille Ortiz su último libro baloncestero, el didáctico y necesario "Historia de una rivalidad" en la caseta baloncestera por definición que es la de Ediciones JC.  Ya había estado en la presentación del libro hace unas semanas (y tengo pendiente hablar de ella) y la verdad es que la feria estaba agobiante.

A Guille he tenido oportunidad de conocerle precisamente por eso: escribe un libro sobre el Estudiantes, el famoso "Ganar es de horteras", y le entrevisto en EstuRadio y desde entonces mantenemos un contacto más o menos fluido. 

Incluso tomamos un café cuando estaba en pleno proceso de producción de esta "Historia de una rivalidad" para comentarme cómo lo llevaba, por dónde iban los tiros y pedirme opinión Y que un tío con su experiencia quiera tener en cuenta qué me parece su nuevo proyecto... me llena de orgullo y satisfacción que diría aquel. 

Y algo así podría ser el caso de Mario Cuesta Hernando. El que fuera, entre otras cosas, parte del equipo de "Planeta Calleja" estaba en la feria (sentado al ladito de Fernando Arrabal, toma nivelón) presentando "Por encima de mi cadaver. Un viajero sin paciencia por Siria, Líbano y la Turquía kurda",  un libro de viajes por esa zona tan caliente del mundo de la que solemos hablar sin saber. Él no. 

Es un caso curioso: no nos conocimos físicamente hasta este sábado en la feria. Antes pues dio la casualidad de que cuando llamó a las oficinas del Magariños para contar que había sacado un libro de viajes, que en la parte de Estambul hablaba del Estu (tenéis un fragmento de ese capítulo aquí), que si nos interesaba comentar algo... que fui yo quien cogió el teléfono. 

Me encanta poder fomentar la parte cultural del club y de la afición, me gusta constatar que el sueño del demente profesor de latín del Ramiro sirve de inspiración para mucha gente que se acuerda de él cuando no viene a cuento. 

Y qué carajo, que me siento muy identificado. También me gano la vida escribiendo, creo que es de lo poco que sé hacer medio bien en este valle de lágrimas.  

Su editorial me había mandado el libro a la oficina, pero iba sin firmar. La ocasión la pintaban calva. Y en esos siempre extraños encuentros con alguien con quien has tratado por teléfono y email, surgió una idea ¿y montar unas jornadas culturales del entorno estudiantil? ¿tendría sentido? ¿sería demasiado endogámico y autofelador o no tirar de esto sería falsa modestia?

Elucubraciones en el aire aparte, ahora tengo un bendito problema: tengo una cantidad tremenda de libros por leer acumulada. Y varios de ellos con ese puntito fetichista que es tenerlo dedicado. 

PD: ¿y cómo se firman los ebooks? ¿te mandan un certificado digital?


lunes, 25 de mayo de 2015

Terminó la temporada, algunas reflexiones sobre EstuRadio

Ayer acabó la temporada de Liga Endesa para Movistar Estudiantes, lo que no significa ni mucho menos que lleguen ya las vacaciones, pero sí acaba la parte más visible de mi trabajo, que es la cobertura de los partidos ACB y lo que le rodea. 

Ha sido mi octava temporada trabajando en el Departamento de Comunicación y Prensa del club Estudiantes; y la cuarta en la que funciona EstuRadio. 

Quiero compartir algunas valoraciones de esta cuarta campaña del proyecto de emisora online que ya de proyecto tiene poco: es una realidad. Lo es gracias al trabajo de mucha gente, entre quienes debo destacar a Marcos Fernández y Fernando García y claro está los departamentos de comunicación y comercial del Estu. 

Pero este va a ser un post algo aséptico, no momento de empezar con los "gracias dios por la música". Datos, datos, datos....
  • este año sólo emitíamos en directo, y nos centramos en los partidos: dimos los 34 partidos, tanto en casa como fuera, de Liga Endesa, además de 4 partidos de pretemporada, otro amistoso en mitad de temporada, 1 rueda de prensa, 2 partidos de LF2 y el "All Star" femenino.
  • dimos 3 partidos de visitantes viéndolos por TV con el formato "fiesta-tertulia" en Autoescuela Lara; y otro más en el nuevo Magariños Café.
  • ¡qué diferencia de audiencias cuando el partido va por TV a cuando no lo hace!
  • son muy destacables las audiencias en partidos como locales que no tenían TV. Ha habido veces que éramos la única manera de seguir el partido en directo, además de Twitter y Jornada Virtual.
  • se ha creado la rutina: el seguidor del Estu ya sabe que si hay partido ACB, hay EstuRadio.
  • cuando el club visitante o ACB han ayudado desde sus redes sociales, se ha notado bastante.
  • el reto es ser compatibles con la TV, la diferencia de audiencia si la hay es muy muy muy grande
  • TOP 5 de audiencias:
    amistoso en Albacete vs Real Madrid
    en cancha del Montakit Fuenlabrada
    en cancha de Unicaja
    en cancha de Gipuzkoa Basket
    en casa contra Unicaja

    Todos ellos, partidos sin televisión. 
Conclusión final, muy personal. La radio es el medio con más magia que hay, esa tensión, esa sensación cuando el oyente interactúa, esa aureola cuando eres los únicos ojos de miles de personas interesadas en qué pasa en una cancha...

...pero sinceramente, si estuviera garantizada una cobertura televisiva fiable, aunque fuera sólo online, EstuRadio perdería su sentido. 

El año que viene... pues será otro año.
Foto: Edu Candel (Agencia LOF)